He visto un resultado, el del Atlético Baleares en el feudo del penúltimo, y dos partidos, el del Ibiza en Villarreal y el inaugural del Mundial 2022, Quatar-Ecuador. Y si, permanezco vivo y consciente. Pasaré por alto el empate blanquiazul, que sabe a poco o nada, en Calahorra, dado el «esto ya no es lo
Hace unos años asistí a una conferencia de Jaume Roures organizada por mallorcadiario.com en el que yo colaboraba. En el turno de preguntas cuestioné si un club de fútbol era o no negocio. «Bien gestionado, si», respondió contundente el empresario. No debía referirse al Barça, visto lo visto desde entonces hasta ahora; digo a la
Ha llovido desde que José María Lafuente Balle, abogado y amigo, me contó que un directivo del Real Madrid le había contado el proyecto de la Superliga. Cuando le respondí que aquello no podría salir nunca, me replicó: «si hay tanto dinero de por medio, se hará». Los dos teníamos razón. La oposición de los
Los equipos se hacen conservando el armazón, si se puede, y organizando un grupo en torno a una idea de juego. En este sentido el Mallorca lo ha hecho bien respecto a la pasada temporada: mejoró su portería, mantuvo a sus centrales básicos, Valjent y Raillo, con un tercero, Copete a Nastasic, adecuado al dibujo
Espero que nadie se ofenda pero, para mi, Jaume Pedrós fue el último masajista del Mallorca. Tal cual, aunque ahora se llamen «fisios». Sucedió a Juanito, Juan Pons, en una época en la que había que hacer de todo, además de untar de linimento las piernas de los futbolistas. Eran a la vez recoge pelotas,
Mallorca no solo es un paraíso para los turistas, la mayoría de ellos quiero decir, también lo es para los residentes que sabemos reconocerlo y para los futbolistas, si bien estos viven de cine en otras autonomías y ciudades españolas. Al contrario de lo que ocurre en las grandes ligas europeas, y otras no tan
Ignoro qué mosca le picaría un buen día a Robert Sarver o alguno de sus compañeros de viaje para reparar que en una pequeña isla del Mediterráneo, de la que no conocía ni siquiera que un fraile franciscano nativo evangelizó California, había un equipo de fútbol no puntero en el que valía la pena invertir
El Mallorca había fichado a Martín Ligüera, un futbolista habitual en las convocatorias de la Selección de Uruguay que, en clara contradicción, era suplente aquí. Pasaban las jornadas y la situación no parecía que fuera a cambiar, así que en rueda de prensa alguien le preguntó a Luis Aragonés: – Míster, ¿no le parece raro
El Mallorca llevó a cabo el partidillo, entreno, de los jueves en sábado, contra no sé qué equipo, ignoro de qué categoría y procedencia. No es que no quiera acordarme del lugar, como aquel de La Mancha en el Quijote de Cervantes, es que, sencillamente, no me acuerdo. Dicho sea sin la menor pretensión de
Lo recuerdo como si fuera ayer. Mateo Alemany no había quedado satisfecho con el trabajo de Fernando Vázquez, quien consideró una injusticia que el Mallorca no le renovara pese a haber conseguido la permanencia en primera división en la campaña 1999-2000. Antonio Asensio Pizarro impuso el fichaje de Luis Aragonés que había evitado in extremis